jueves, 9 de septiembre de 2021

EL “LEASING” EN AUTOMOCIÓN, LOS COCHES ELÉCTRICOS Y LAS AMBICIONES CLIMÁTICAS

¡A VER SI NO TODO ES TAN VERDE COMO SE DICE!

Era diciembre 2020, cuando 75 líderes de todos los continentes presentaron sus compromisos y planes para combatir el cambio climático.

El próximo noviembre (del 1 al 12) se celebrará en Glasgow la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima, COP26, la intención es revelar planes y metas para lograr la neutralidad en materia de emisiones de carbono para 2050.

Esta entrada ha sido realizada con la ayuda de companias-de-luz.com que me han ofrecido una visión que comparto sobre el leasing en turismos y nuestras ambiciones climáticas.

De momento, por lo que les conviene, solo se habla de turismos y en absoluto se habla de vehículos agrícolas, transporte pesado, aviones o barcos, pero es interesante saber por donde están sonando los truenos no sea que nos pille la tormenta (y que al final, nos pillará)

2030: ADIOS A LOS MOTORES DE GASOLINA Y DIÉSEL

Así por ejemplo lo ha manifestado Boris Johnson, primer ministro del Reino Unido, diciendo oficialmente cual es la intención de su gobierno al poner fin a las ventas de coches nuevos de gasolina y diésel de aquí a 2030 y sustituirlos por vehículos 100% de 0 emisiones.

¿Y esto sirve de algo?: El bonito hecho de sustituir los coches de gasolina y diésel por vehículos 0 emisiones, no será nada si no se cambian las pautas comerciales y los hábitos de consumo de la industria. En otras palabras, el objetivo de neutralidad de carbono, solo se podrá alcanzar si los vehículos 0 emisiones disponen de un proceso de fabricación con menos huella de carbono, amén de fabricar menos coches en general.

LEASING DE COCHES: UNA OFERTA QUE IMPULSA LAS VENTAS DE AUTOMÓVILES

Lógicamente, para impulsar su negocio, las concesiones de automóviles fomentan e incentivan la compra de coches nuevos. Pero esta oferta debe resultar atractiva, y una forma de hacerla más apetecible es ofrecer una serie de programas que hagan más accesible económicamente la compra de un vehículo nuevo. Una de las ofertas más atractivas de este tipo es el contrato de arrendamiento con opción de compra (leasing). El principio del leasing es utilizar un coche, normalmente nuevo, a cambio de una renta a la empresa de crédito que ha financiado el arrendamiento. La idea para el particular es poder comprar el vehículo al final del contrato o iniciar un nuevo arrendamiento de un vehículo nuevo.

Ventajas

Quizá la principal ventaja para el particular es que puede conducir un vehículo nuevo sin tener que hacer un pago inicial, y la cantidad mensual (y fija) que acepte pagar decidirá el tipo de vehículo que puede elegir.

En cuanto a las concesionarias, también tienen ventajas pues el programa de leasing les ayuda a conseguir nuevos clientes (mensualidades más fáciles de gestionar) a la vez que retienen a sus clientes.

La mayoría de los compradores optan por comprar un coche nuevo con un nuevo contrato leasing en lugar de pagar una gran suma de dinero para quedarse con el coche, lo que garantiza a los concesionarios un nuevo negocio cada tres o cuatro años. Además, los concesionarios recuperan los coches en buen estado al cabo de pocos años, lo que facilita su reventa. El atractivo de los coches nuevos, la evolución de la tecnología, los interiores más cómodos y seguros y el hecho de que en 4 años el vehículo haya perdido su valor neto. Son motivos que hacen que la mayoría de las veces el particular opte por "perder sus derechos" sobre el vehículo que ha estado alquilando durante 4 años y opte por un nuevo contrato de leasing.

YA, ¿PERO EL MEDIO AMBIENTE? (IMPACTO DEL CARBONO EN LA PRODUCCIÓN DE AUTOMÓVILES)

Alrededor del 40% de la huella de carbono de un coche procede del proceso de fabricación (esta cifra se basa en la huella de su consumo de combustible comparada con la huella de su fabricación) Por supuesto, calcular la huella de carbono de un coche nuevo es extremadamente complejo, ya que hay infinidad de subcontratistas que intervienen en la cadena de producción. Por ello, la huella de carbono suele basarse en el análisis de los economistas, que cuantifican la cadena de suministro calculando la dependencia de cada industria de los productos de otras industrias.

Estos cálculos y análisis dependen, por supuesto, del kilometraje del vehículo tras X años de uso. Puede parecer contradictorio, pero la explicación es sencilla: optar por sustituir un vehículo cada 4 años con el pretexto de que en 4 años los nuevos modelos son menos contaminantes solo tiene sentido si el ahorro de carbono que supone conducir el nuevo vehículo durante 4 años cubre el consumo de carbono para fabricarlo.

Coches más pequeños, menos coches, coches eléctricos

Un individuo que cambiara de un coche grande a uno más pequeño conseguiría un ahorro de CO2 mucho mayor. A modo de comparación, las emisiones de CO2 de un Land Rover Discovery (diésel) son de 270 g/km, por lo que el ahorro de CO2 derivado del cambio a un vehículo de bajas emisiones cubriría las emisiones de CO2 de la fabricación cinco veces más rápido (siempre con esta noción de kilómetros recorridos, en este caso unos 65.000 km para cubrir la huella de carbono de la producción).

De forma más sencilla: conducir vehículos menos contaminantes, mantener el vehículo mientras sea fiable y no cambiarlo tan a menudo como fomentan los programas de leasing, es una buena práctica para reducir tu huella de carbono. Una persona que conduce poco o muy poco y decide sustituir su vehículo, aunque sea por uno 100% eléctrico que no produce emisiones de carbono, debe tener en cuenta la huella de carbono de la fabricación del nuevo vehículo.

¿Qué pasa con los planes de leasing de coches de segunda mano?

La respuesta ecológica podría venir de la mano de soluciones originales como la que proponen distintas casas automovilísticas de Europa, que ofrecen programas de leasing en vehículos de segunda mano. Se trata de una situación en la que todos ganan, ya que la huella de carbono ligada a la producción del vehículo ya es "absorbida" en todo o en parte por su primera vida de uso. Y el contrato de leasing propuesto se convierte, por tanto, en un plus medioambiental para la vida adicional del vehículo. Además, estos vehículos son (relativamente) recientes y siguen siendo mucho menos contaminantes que los vehículos a los que sustituyen.

En conclusión

Los programas leasing son irresponsables desde el punto de vista medioambiental, sobre todo porque los coches no son significativamente más eficientes de un año a otro. Así pues, no hay ninguna justificación medioambiental para comprar un coche nuevo con la frecuencia que fomentan estos planes.

El leasing de segunda mano si puede ser un buen comienzo.

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