lunes, 29 de junio de 2020

LA AGRICULTURA EN TIEMPO DE CRISIS, FIEL SERVIDORA DE LA SOCIEDAD, GARANTE DE SU ALIMENTACIÓN

Se dará el caso que la España rural
 no necesite a la ciudad, pero la ciudad nunca
podrá vivir sin los pueblos
"Cuenta a tus hijos que el suelo guarda las cenizas de sus antepasados. Que la tierra está llena de las vidas de nuestros ancestros. Muéstrale que nuestra tierra es sagrada."
Proverbio Navajo

LA ESPAÑA VACIADA GARANTE DE LA ALIMENTACIÓN
Hubo una vez, no hace demasiado tiempo, una España que exportó mano de obra barata a las ciudades españolas, también lo hizo a otros países (Alemania, Suiza, Francia…) Hoy a aquella España, antaño pobladora, la llaman vaciada.
Aquellos, los que salieron de los pueblos, fueron hombres y mujeres que partieron, a veces solo con una maleta de cartón, a enriquecer ciudades y países. Aquellos fueron, y algunos son, una generación que, con sudor, lágrimas y sacrificios, supo levantar un país exhausto tras una guerra fratricida.
Aquellos conformaron un “río”, exportador de sangre joven, gentes con ganas de trabajar, río que ha modelado la España vaciada; hoy aún más vacía.
Héroes visibles: Cada país elige a sus héroes. Reclamo la heroicidad para aquellos trabajadores anónimos que realizan cada día su trabajo sin que nadie los mire.
Mi héroe es aquel que trabaja, no ya por su nación, ni tan siquiera por sus ideas, si no aquel que lo hace por orgullo, honor y ética personal. Mi héroe es aquella persona ajena a la fe en gentes y gobernantes, y que a pesar de ello continúan peleando sin importar si les miran o incluso a sabiendas de lo inútil de su sacrificio. Es un héroe que pelea y trabaja porque en realidad no sabe hacer otra cosa.
Resulta que mi imagen de agricultor y héroe son muy coincidentes; porque el agricultor es un héroe, también un mago o un dios; es aquel capaz de hacer que la luz del sol, la tierra y la poca agua que nos cae se transforme en alimento.
La rémora, el lastre de las garrapatas y los antihéroes: Si existen héroes también existen, y mucho más numerosos, los "villanos", los "cuentistas". Me refiero a toda esa gente que vive del cuento, que ni tan siquiera él mismo sabe a qué se dedica. En el saco meto a todos esos políticos de tres al cuarto, a aquellos que contribuyen a incrementar el gasto y la inoperancia de Administraciones públicas que se duplican y hasta se triplican, llenas de unos funcionarios que no funcionan, justificadores de una burocracia asfixiante, organismos innecesarios, asesores, cargos a “dedo” al marido de la sobrina, al amante, a la ex… plantillas de ineptos, vagos, inútiles… pero que se llevan, fácilmente, 4000 €/mes y prebendas, y favores, y regalos y coches oficiales y…
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VALORES ENTRE AGRICULTORES Y GANADEROS, SECTOR PRIMARIO EN GENERAL
La vaca no da leche: Nuestra sociedad actual, en general, ha pasado a valorar lo efímero y lo inmediato; una sociedad a la que le basta leer "titulares", noticias de wasap sin contrastar. El sector primario, el agricultor, ganadero o pescador, mantiene el vínculo con la tierra, con la naturaleza. El sector primario está conformado por personas reales, no son "perfiles falsos" en RRSS. Su trabajo diario lo palpa; los frutos se ven, se comen.
Un sector en el cual se acostumbra a valorar el trabajo bien hecho, a los que se les ha inculcado la conciencia de la tierra, de las raíces, de la herencia, del esfuerzo, el compromiso y que saben que para que la vaca de leche hay que cuidarla, alimentarla, ordeñarla...
Generación de mediocres: Nuestra sociedad actual tiene un problema porque está conformada en gran parte por una generación que no ha sido capaz de superar la de nuestros padres o abuelos. Conformamos una sociedad fácilmente manipulable: aborregados, hedonistas, apáticos… Quisieron hacernos creer que teníamos “la generación mejor preparada” pero lo que contemplas son unos "títulos" vacíos portados por unos jóvenes que no saben ceder el asiento a un anciano, grados que se regalan, títulos de máster por dinero, tesis que se copian…
Rural-Urbano: El desequilibrio actual entre ciudad-pueblo ha hecho que tengamos una sociedad desnaturalizada, que se hable de "buen tiempo" para decir "sol" y que nadie valore la alegría de un agricultor cuando contempla la lluvia.
De 2 a 22 €
Y es que las cifras asombran, en España solo hay 300.000 agricultores; la cosa no pinta mejor en Francia con 400.000 agricultores, o en Italia, Bélgica, Holanda… Y lo peor, lo más triste, es que si nada cambia, ¡en 20 años no quedará ninguno! Parece que Europa no valora a sus productores tradicionales; en cambio llega, y mucho, dinero al campo. Son empresas de capital riesgo, grupos de inversión, que invierten en la "agricultura rentable”: en zonas como la huerta almeriense o murciana, las orillas del Guadalquivir, o los olivares “en seto” de la subbética... ¿las consecuencias? dantescas. Pequeños agricultores que venden porque no tienen una línea de continuidad familiar, o que no pueden competir con esas plantaciones superintensivas o, incluso con grupos de presión que hacen ventas a pérdidas para ahogar a los “reticentes”.
Así se engullen pequeños patrimonios familiares. El fenómeno es tan “popular” que ya tiene hasta nombre, anglosajón, ¡faltaría más!, land grabbing (una especie de acaparador de tierra)

¿GLOBALIZACIÓN?
Me siento incrédulo cuando oigo vociferar en medios de comunicación, con sabiondos tertulianos, si China manda mascarillas, test, guantes, trajes de protección. No se habla de fabricación que requiera sesudos cálculos y diseños, realización de moldes y matrices. Estamos hablando de trajes de celulosa, de mascarillas de tela, guantes de latex…
¿Alguien se imagina a nuestra industria de los 60,70, 80 y 90 en esta tesitura? ¿Alguien puede imaginar a D. Eduardo Barreiros “llorando” porque sus trabajadores no tienen guantes de goma o mascarilla de papel?
Ilustrando mi shock: El 6 de abril se publica la orden SND 326/2020 por la cual se permite conceder a empresas españolas licencias excepcionales de fabricación de mascarillas y batas quirúrgicas. A día 10 de abril, viernes santo (cuando se termina de escribir este artículo), había ¡¡¡19 empresas esperando recibir los permisos!!! La causa es que la AEMPS (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios) dependiente del Ministerio de Sanidad, estaba analizando las solicitudes.
Judía roja de 0,93 a 5,99 céntimos
También, hubo actitudes esperanzadoras como la de la líder alemana, Dª Ángela Merkel, cuando en varias ocasiones ha clamado por el “orgullo” perdido refiriéndose a que se debe "conservar la soberanía de los materiales de producción. No debemos depender de China para el abastecimiento de ciertos productos; debemos hacer los pedidos a nuestras propias empresas»

¿ALGUNA SOLUCIÓN?
Mi propuesta: Sería demasiado extenso, amén de ajeno a mis capacidades, proponer aquí mi visión de posibles soluciones al mal que la agricultura y el desequilibrio rural-urbano, arrastra. Pero si me gustaría opinar en lo que veo como más inmediato y que se centra en la Política Agraria Común (PAC) y en el control de la cadena alimentario en cuanto a precios se refiere.
La PAC ajena a la realidad
La PAC debe volver a mirar a sus orígenes, aquellos objetivos que se centraban en la alimentación de los ciudadanos europeos.
¿Por superficie?: En la situación actual casi que da lo mismo los jornales que proporciones, las nóminas que tengas o las producciones que consigas. Considero que las ayudas por superficie solo fomenta el “latifundio” pues ahoga al “pequeño” y anima a inversores a comprar miles de hectáreas.
“Política verde”: Grosso modo, parecen ideas “bucólicas” pero la realidad se aleja de ellas. Se están haciendo grandes plantaciones forestales en detrimento de la agrícola, algo que podría ser cuestionable tras esta pandemia, pero es que además se comprueba que a la par se abren grandes cotos de caza en esas superficies. O bien se vende la idea “forestal” para plantación de nogales, chopos o cerezos híbridos para madera… A esto se debe sumar la paradoja que permite la entrada de productos que no tienen las exigencias que se solicitan en Europa (fitosanitarios)
La consecuencia es que los agricultores europeos están luchando con las manos atadas, sin igualdad de condiciones. No se puede exigir que los agricultores de la UE cumplan unas normas sanitarias, carnets de manejo de fitosanitarios, normativa de emisiones contaminantes, ITEAF, ITV… pero que se permitan desmanes en países a pocos km de las fronteras de la UE: trabajo infantil, seguridad en el trabajo, pesticidas prohibidos, vehículos sin control de emisiones…
Es una falsa sociedad “verde y ecológica”, en la cual se quiere “gallinas felices” y “tomates con sabor”, pero no se quiere pagar más por ello. O empresas que presentan sus productos con el pedigrí ecológico porque cumplen con el “libro” y la tasa de los herbicidas o los fosfatos pero nadie habla de si es verdad la matanza de aves durante la recolección nocturna del olivar… Pura hipocresía.
Papeleo y burocracia: Trabas burocráticas, Administraciones triplicadas, pérdida de tiempo, de ilusión, de dinero; tanto que al final incluso, un pequeño agricultor, renuncia a solicitar alguna ayuda.
Precios ruinosos
Vid, sandías y melones, frutas varias, patata, cereal, leguminosa, hortícolas... ¡la mayor parte de los cultivos tienen precios en origen ruinosos!. No existe ningún sistema implementado al que podamos calificar de eficaz. La realidad es que a los agricultores se les impone unos precios abusivos que no están acordes con el precio en destino. Se habla de instituir unos precios mínimos; de mejorar el asociacionismo, pero todo esto se sabe desde hace más de 50 años y así seguimos.
Pasear por los pasillos de los supermercados es comprobar cómo se suceden las naranjas de Marruecos, aceite de oliva de Túnez y vino de Chile… Esto ha ocasionado el arranque de granados, de mandarinos, de chirimoyos… y esperemos que no llegue a cultivos más extensos como el olivar porque ¿quién podrá sobrevivir a los precios actuales de la aceituna para almazara? cereales a precios de hace 35 años, naranjas que en los años 80 se pagaban en origen a 0,60 y hoy ofrecen 0,20… Problema que revierte en la mano de obra: no se encuentran trabajadores para la mayoría de las faenas del campo, pero es que un trabajador, mínimo, debe cobrar 1100-1300 € y esos salarios no los puede pagar la agricultura española.

Santa María, Rio Grande do Sul, Brasil, 10 de abril 2020, viernes santo

1 comentario:

  1. Por desgracia es así,y mientras haya comida en los supermercados,nadie mirara hacia el campo!!

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