lunes, 8 de octubre de 2018

TRATAMIENTOS FITOSANITARIOS: ATOMIZADORES Y NEBULIZADORES (Parte II)

En un post anterior afirmaba que el “rey” de los equipos para tratamientos era el pulverizador hidráulico. El título de “rey” se le otorga por el número de unidades vendidas y por ser, de los equipos para tratamientos, el más polivalente.
Sin embargo entre agricultores de cultivos “leñosos”, los nebulizadores y atomizadores presentan unas excelencias en los tratamientos que un pulverizador “sirveparatodo” no puede igualar.
La aplicación de fitosanitarios en la llamada agricultura sostenible exige conocer las diferencias entre unos equipos y otros para poder seleccionar el mejor para las necesidades de cada cual.

LAS TÉCNICAS DE APLICACIÓN
No es sencillo para un profano elegir un buen equipo y con él realizar una buena aplicación de producto fitosanitario. Nadie dijo que la agricultura fuese una labor sencilla y sin embargo la decisión anterior puede considerarse habitual entre los profesionales que conocen su trabajo.
¿Qué tengo que saber?: El éxito o fracaso conseguido en la aplicación del “caldo” depende de una concatenación de parámetros: calidad de la materia activa, ejecución de la aplicación, momento de aplicación, estado de desarrollo del “problema”
Se deben conocer las sistemas de máquinas pulverizadoras existentes en el mercado y así poder elegir la más adecuada para los cultivos propios
Elegido el equipo, el agricultor-comprador se cerciorará que el equipo cumple con la normativa legal vigente y dispone de marcado CE (directiva 98/37/CE) también en cuestiones de protección medioambiental (EN 1276/13) y seguridad en el trabajo (EN 907)
Previo al tratamiento se debe hacer una buena elección de sustancias activas; si se van a mezclar productos se deberá asegurar de la compatibilidad de los mismos
Se deben tener los conocimientos suficientes para reconocer la influencia del tamaño y la homogeneidad de la población de las gotas en la eficiencia del producto y así poder regular el equipo para proporcionar el caudal necesario a la presión estipulada y con las boquillas que mejor se adapten.
El agricultor es responsable de mantener su equipo en perfecto estado: vigilando el estado de las boquillas, eligiendo la idónea para el tratamiento a realizar, mantener los filtros limpios…
“Un producto fitosanitario no es bueno o malo en si mismo, los niveles de toxicidad y eficacia depende de las dosis y por ende de la forma de aplicación”.
Hablar de dosis de 1 l/ha o del 1 % de materia activa sería algo utópico sin el equipo adecuado y sin una regulación, presión, caudal, exacta.

ELECCIÓN DEL EQUIPO
En cuanto al producto a aplicar: En cultivos herbáceos los pulverizadores hidráulicos son, en general, imbatibles donde su uso para aplicación de abonos líquidos y herbicidas requiere una distribución mucho menos exigente que la necesaria para hacerlo con insecticidas o fungicidas, por lo que el pulverizador hidráulico es el más indicado.
Para un insecticida en los cuales se cuenta con la “ventaja” de la propia movilidad del “bicho” los equipos más indicados pueden ser los pulverizadores hidroneumáticos (atomizador) aunque también el pulverizador hidráulico cumplirá expectativas.
Los fungicidas son los productos “más exigentes”; normalmente requieren que se trate la mayor superficie posible de la hoja y ahí los nebulizadores son los mejores.
En cualquier caso estas afirmaciones son genéricas pues también habría que considerar si se está tratando con producto de contacto o sistémico.
En cuanto al cultivo a tratar: El cultivo es uno de los condicionantes más críticos. Si el porte del cultivo es leñoso (viñedos, olivares, frutales…) la elección del pulverizador hidráulico no es lo más aconsejable. En estos terrenos los ganadores son los nebulizadores o atomizadores.
Viñedo tratado con nebulizador electrostático foto Martignani
La superficie La superficie foliar de un cultivo arbóreo supera en 10-20 veces a la superficie del terreno donde está plantado, así que el volumen de “caldo” a utilizar aumenta con respecto a los cultivos herbáceos “bajos”, por lo que hay que buscar equipos que usen menos volumen de “caldo” y así compensar. Además el equipo debe ser capaz de lanzar la gota para superar la “barrera” de hojas que se interponen a su paso.
En resumen, tanto el atomizador como el nebulizador, este aún en mayor medida, tienen una aplicación muy concreta pero en ella resultan imbatibles.
Por potencia: No todos los equipos demandan la misma potencia. El pulverizador hidráulico es el menos exigente Los equipos hidroneumáticos son mucho más exigentes en potencia absorbido debido a que la relación aire necesario/líquido pulverizado es grande.
Para un atomizador medio se necesitará, mínimo, un tractor de unos 70 CV

ATOMIZADOR
El atomizador o pulverizador hidroneumático es la máquina más extendida en la protección fitosanitaria de plantaciones frutales. Su funcionamiento es fácilmente entendible cuando se conoce el funcionamiento del pulverizador puesto que un atomizador viene a ser un pulverizador al cual se le asocia un ventilador para producir una corriente de aire.
Aunque la gota se produce en la boquilla, la corriente de aire la modifica dividiéndola y reduciendo su tamaño. El volumen de aplicación, así como el tamaño de la gota se ajusta variando el caudal del la boquilla.
El ventilador de flujo axial genera un caudal de aire que es variable en función del régimen de giro del ventilador. El flujo de aire es el que se encarga del transporte hasta el interior de la masa vegetal. Los ventiladores, lógicamente, varían en tamaño, pero su diámetro suele estar en torno a los 800-1000 mm. las aspas o bien son metálicas, con predominio del duraluminio, o termoplásticos como el PVC o el nylon.
Los diseños en los atomizadores son enormemente variados pues incluso con la colocación de colectores o deflectores para adaptarse al desarrollo del aire van configurando el equipo al gusto del cliente.
El tamaño también condiciona que el equipo pueda ir suspendido o arrastrado por un tractor.
Entre los diseños están unos equipos con impulsión tipo “cañón” y que se usan para realizar tratamientos a distancia.
Los equipos arrastrados tienen unas capacidades que oscilan entre los 1000 a los 4000 L de producto, mientras que los suspendidos no sobrepasan los 1000 L.
En cuanto al peso en vacío de estos equipos oscila entre 300 a 1000 kg para los suspendidos y entre 1000 y 2500 kg en los arrastrados.
El volumen de aplicación de caldo utilizado por los atomizadores es inferior al de los pulverizadores hidráulicos aunque como ya se ha dicho, al tratarse de tratamientos en cultivos arbóreos con hasta 20 veces más de superficie foliar los volúmenes de caldo son muy variables según tratamiento y cultivo.
¡Vaya ventolera!: En los atomizadores el diámetro de las gotas se relaciona con la velocidad de la corriente del aire que normalmente supera los 200 km/h. El volumen de aire generado por el ventilador es muy superior al volumen de líquido expulsado por las boquillas (unas 10.000 veces más)

NEBULIZADORES
De la gran familia de los pulverizadores (hidráulicos, neumáticos e hidro-neumáticos) para tratamientos, los nebulizadores son los menos vendidos. El año pasado, 2017, solo se registraron en el ROMA 105 unidades, cuando fueron 5049 los pulverizadores hidráulicos y 3574 los atomizadores.
Ventas atomizadores y principales marcas (2017 ROMA)
Me resulta curioso comprobar como entre muchos agricultores no les resulta fácil distinguir entre nebulizador y atomizador; incluso noto con frecuencia la utilización del nombre de forma impropia. El “caos” es mayor al preguntar las características de su funcionamiento y lo que más se produce en la respuesta es que “el nebulizador es muy “aparatoso”, con muchas tuberías”.
El funcionamiento: El nebulizador o pulverizador neumático dispone de un ventilador centrífugo, tipo radial, que es el responsable de generar una corriente de aire sobre la cual se sitúa el “caldo”. La corriente de aire, a gran velocidad, es la encargada de que el líquido salga pulverizado.
La velocidad del aire generado por el ventilador es superior a los 250 km/h y la formación de la pulverización se debe al denominado efecto Venturi.
El diseño “hidráulico” de los nebulizadores es más complicado que en sus primos atomizadores y pulverizadores. Su “aparatoso” entramado de tuberías los hace bien visibles.
Nebulizador electrostático con patallas de recuperacion de producto
El diseño de las salidas del aire obedece a criterios de utilización del nebulizador. Lo más habitual es encontrar salidas independientes o tipo “cañón” (suele haber 1 o 2) o bien salidas agrupadas, tipo “mano” (suele haber de 4 a 8 salidas).
La disparidad de diseños y de disposición de salidas permite que las corrientes de aire se orienten mejor que el resto de equipos hacia la vegetación.
Aunque con matices por espacio necesario entre calles y en cabeceras, el nebulizador es el más indicado para la aplicación de insecticidas y fungicidas en aquellos cultivos con mucha masa foliar como por ejemplo el viñedo en espaldera.
Efecto electrostático: En equipos de máxima tecnología se llega a usar el efecto electrostático. Entre las plantas y la niebla química suministrada por los difusores de los nebulizadores se generan fuerzas electrostáticas al cargar las gotas con energía electrostática y así ser atraídas por la vegetación reduciendo mucho las pérdidas por deriva y reducir aún más el volumen de caldo utilizado. Otras ventajas se suman con el efecto electrostático ya que el equipo consigue una distribución muy uniforme, mejor adherencia del principio activo a las hojas y reducción de la contaminación ambiental.
Algunas innovaciones tecnológicas: Existen equipos capaces de detectar espacios entre árboles y, automáticamente a través de sensores de proximidad, dejar de tratar los huecos entre plantas. Otra innovación bien acogida son los túneles de tratamiento en plantaciones en espaldera. Y también la posibilidad de modificar el caudal de aire desde el propio tractor.

¿ATOMIZADOR VS NEBULIZADOR?
A favor del nebulizador: Generalmente los viticultores y fruticultores prefieren el nebulizador. Una de las razones que más pesan para esa preferencia es que se mancha menos en los tratamientos la uva o la fruta. Otra razón es que el nebulizador gasta menos agua; también el tratamiento, por lo general, es más efectivo.
El atomizador en determinados momentos fenológicos de la planta (por ejemplo unos días antes y después de la floración) está poco indicado ya que puede tirar granos al suelo por la propia fuerza del aire generado. El nebulizador genera un flujo de aire continuo pero generando menos turbulencia que en los atomizadores y además la turbulencia generada resulta menos violenta.
Muy a favor del nebulizador está el hecho de que con él se pueden tratar filas enteras, por ejemplo 2, por todas sus caras.
Cobertura de hoja con atomizador a 1500 L/ha
En los nebulizadores con difusores se pueden posicionar de forma independiente con lo que es más sencillo adaptarse a la forma de la vegetación.
Desde el punto de vista energético, el aire generado por el ventilador del nebulizador se aprovecha en su totalidad mientras que en los atomizadores hay parte que se desaprovecha pues sobre 2/3, y según diseños, de la circunferencia del ventilador se aprovecha.
En contra del nebulizador: En tratamientos con cobre y a dosis altas el nebulizador puede tener problemas por taponamiento de boquillas. Además en los tratamientos cúpricos, normalmente invernales, se desea que se moje bien la madera y ahí se prefiere un atomizador.
No resulta fácil regular, utilizar, el nebulizador; en su uso hay que ser más “manitas”, eligiendo el momento exacto de la aplicación e incluso las horas del día (temperatura, humedad y viento). El atomizador da más margen.
Mi opinión:
De nuevo hablando en términos “muy generales”, los viticultores se decantan por el nebulizador mientras que en olivar, almendro, frutales se elije el atomizador. Mi opinión, es que en cultivos leñosos, si pudiese, usaría (compra o alquiler) un atomizador para el invierno y un nebulizador para periodos de máxima vegetación.
En una viña de grandes besanas, sin estorbos en cabecera, el nebulizador es sin duda el equipo ideal. En viñas pequeñas o con dificultades en los giros de cabecera el atomizador te proporciona mucha más libertad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario