martes, 17 de julio de 2018

COSECHADORAS DE CEREALES. AYER, HOY Y ALGUNAS PINCELADAS DE MAÑANA (1ª Parte)

¡VAYA 90 AÑOS!
¿Cómo presagiar que si hasta 1930 el cultivo del cereal había tenido una tan lenta evolución, fuesen los últimos 90 años de tal “aceleración evolutiva” que solo pueda calificarse de espectacular?. En los últimos 90 años se ha pasado de una recolección totalmente manual a "no pisar la tierra".
¿Las claves? pues la revolución industrial, mecanización y aspectos sociológicos.
Este artículo lo he dividido en dos entradas, la presente o 1ª parte, se encarga de analizar los cambios que se han producido en los últimos 90 años en el cabezal de siega, sistema de trilla y limpieza, tolvas de almacenamiento y gestión de residuos. En la 2ª parte se analizan los cambios producidos en las motorizaciones, transmisión de movimiento, neumáticos y cabinas. 

DEL PASADO AL PRESENTE O ¿REALMENTE Ha cambiado todo tanto?
Las evoluciones se producen de forma paulatina, paso a paso; esta mejora incrementa la productividad, aquel avance lidera la comodidad, este otro la eficiencia…
Anteayer: Previo a la máquina autopropulsada ya se disponía, aunque no de forma “universal”, de segadoras, segadoras-atadoras, aventadoras, trilladoras…; aquellas máquinas evolucionaron hasta conseguir el “todo en uno”: la cosechadora.
La trilla (Arquifolk)
Cabezal
Desde su primer diseño, su función es la de recoger la mies, cortarla y conducirla a la garganta de alimentación.
Centremos nuestra atención en el cabezal más común, el de cereal, que se compone de un molinete que recoge la mies y la sujeta, al que se le añade un sistema de corte que es una barra de cuchillas y unos dedos, también de un sistema de transporte hasta el embocador.
Molinete: No es que haya cambiado mucho pero si antes era de accionamiento mecánico hoy lo es hidráulico. Cuenta con una función de avance proporcional al de la cosechadora. Por supuesto es regulables en altura y en avance y si antes o bien no se podía regular o si se regulaba lo hacías desde abajo y manualmente, hoy admite regulación desde la propia cabina.
Fendt Ideal
Sistema de corte: "ayer" se accionaba por unas excéntricas y bielas exteriores; "hoy" se hace con cajas de accionamiento donde la excéntrica está en baño de aceite. El sistema permite un mayor número de cortes por minuto y una mayor calidad de corte pues no se inclina el rastrojo.
Los cabezales cada vez más anchos acarrean como consecuencia que la barra de cuchillas se pueda ofrecer en versión rígida (la tradicional que se une a la plataforma de corte fija y que es “totalmente recta) o bien en la versión flexible en la cual la barra de cuchillas se puede adaptar al terreno siguiendo sus deformaciones y que es una solución ideal para cultivos cortos o con tendencia al encamado.
Transporte: son los componentes encargados de conducir la mies hacia el embocador. En los inicios el sistema consistía en un sinfín transportador con dedos retráctiles. Actualmente el sistema sigue vigente aunque el diámetro del cilindro ha aumentado mucho. También han aparecido otros sistemas mediante cintas.
El sinfín tiene asociado el problema de provocar una alimentación irregular, para remediarlo se han desarrollado sistemas de variación de la distancia de la barra de cuchillas y el sinfín (variación de la longitud de la plataforma de corte); proceso que se realiza desde la cabina.
Ventas, por marca, de cosechadoras en España 2015-17
Otros elementos incorporados en la actualidad son los palpadores que consiguen que el cabezal se auto regule leyendo el contorno del terreno sin que el operario deba estar permanentemente pendiente del ajuste de la altura de corte.
Garganta de alimentación
Formada por un conjunto de barras o rastreles unidos por varias cadenas. La configuración poco ha variado en estos 90 años aunque el tiempo se ha decantado por incrementos considerables en su longitud buscando aumentar, mejorar, la visibilidad desde cabina del cabezal de corte.
A través de la garganta se conduce la mies hacia el sistema de trilla a la vez que también regula la altura del cabezal.
Sistema de trilla y separación
Trilla: En el pasado el sistema consistía en un conjunto formado por el cilindro desgranador dotado de las barras desgranadoras y un cóncavo que es una superficie enrejillada para crear el efecto de trilla. Tras este conjunto se disponen unos sacudidores para separar el resto del grano que aún quedaba entre la paja larga. Pocas eran las regulaciones posibles en las cosechadoras de antaño, se podía ajustar el régimen de giro y la separación entre el cóncavo y el cilindro. Con los ajustes lo que se persigue es variar la intensidad de trilla y adaptarse a los diferentes cultivos y condiciones de humedad y temperatura.
En la actualidad el sistema sigue vigente pero al cilindro desgranador principal con su cóncavo se suele complementar con otro cilindro posterior, o incluso anterior, al principal. La idea es tener más capacidad de trilla. Las regulaciones principales siguen siendo las mismas. La gran variación viene desde el punto de vista constructivo ya que además de la anchura del conjunto el cilindro ha aumentado considerablemente en diámetro, también ha variado el número de barras y la superficie del cóncavo.
Separación: La cosechadora más popular dispone de un sistema de trilla por fricción. Con esta filosofía y diseño, trilla por fricción, no es defendible que haya habido muchas diferencias con el paso del tiempo, el concepto sigue siendo el mismo. Tras el conjunto de cilindros se dispone una serie de sacudidores... pero hay diferencias.
Si en el pasado el régimen de giro de los sacudidores iba marcado por una relación de transmisión fija y por lo tanto por las revoluciones del motor; en la actualidad se tiende a poder variar el régimen de sacudida.
Analizando el diseño de los sacudidores se puede hablar de aquellos que son de fondo cerrado (más pesados y rígidos) o de fondo abierto (más ligeros) Los de fondo abierto llevan una mesa de recogida del cereal separado y son actualmente menos populares que los de fondo cerrado.
El número de sacudidores determina en primera aproximación tanto la anchura de la cosechadora como el tamaño.
Trilla axial: Diferente al sistema de trilla por fricción se encuentra el de trilla axial y que basa su eficiencia en la fuerza centrífuga. En este caso no se utilizan ni cilindros desgranadores ni tampoco sacudidores, una consecuencia es que la cosechadora axial rompe menos grano que la convencional. El sistema axial es imbatible en determinadas escalas pero el convencional se ajusta mejor a condiciones medias.
En el caso de cosechadoras de flujo axial se somete a la mies a dar vueltas completas de rotación en el interior de un rotor. El giro del rotor somete a la mies a una fuerza centrífuga que hace que el grano más pesado salga al exterior y la paja se queda en el interior hasta el final del recorrido. El rotor puede ir en disposición transversal al avance o incluso en el exterior de la cosechadora o, lo común, en disposición longitudinal.
Como alternativa está el denominado sistema “híbrido” en el cual se combinan los dos modelos de trilla. En este caso una trilla convencional ocupa la primera etapa y en el segundo paso se eliminan los sacudidores y se ponen los rotores de separación. Es decir se eliminan los sacudidores pero no el cilindro-cóncavo
Limpieza
En la cadena de acciones que es una cosechadora, ahora toca limpiar el material trillado y que ha llegado desde la sección de trilla.
Las primeras cosechadoras heredan para la limpieza el sistema que ya tenían las máquinas estáticas aventadoras y que consiste en una serie de cribas que separan la paja del grano y de un sistema de realimentación para enviar de nuevo a la trilla los granos no separados de la espiga. El sistema consiste en un sistema de vaivén más una corriente de aire generada por un ventilador que es el que avienta.
En la actualidad el sistema ha evolucionado un poco. Para empezar existe un sistema de compensación de pendientes laterales para mantener las cribas en horizontal y así evitar el movimiento del grano hacia el lado de la pendiente. Todo el conjunto de limpieza está dispuesto en un conjunto que se viene llamando cajón de cribas, soportado en tacos de goma o silent blocks sobre el chasis de la cosechadora para tener ese movimiento de vaivén.
El cajón de cribas de una cosechadora moderna consta de dos módulos, uno para cada criba. Cada módulo tiene movimiento de vaivén pero con movimiento contrapuesto para compensar y anular en parte las vibraciones.
La superficie de cribas ha aumentado como también lo ha hecho los saltos del material trillado, con cada caída más la corriente de aire generada por los ventiladores se va estratificando el material consiguiendo una limpieza muy completa.
Compensación de pendientes: Para cosechadoras que trabajan en laderas existen varios sistemas para compensar pendientes exteriores. Uno de estos sistemas es mediante autonivelación del cajón de cribas y así conseguir que todo el cajón esté siempre en posición horizontal.
El otro sistema consiste en nivelar toda la cosechadora, entonces un sistema de balanceo en el eje delantero permite mantener constante la capacidad de limpieza y mucha comodidad al operario que siempre va en horizontal pero es un sistema costoso y que también limita la capacidad de carga de la cosechadora.
Sistema de almacenamiento de grano y descarga
Aquellas primeras cosechadoras que se admiraban en los campos de 1930-1940 iban incluso sin tolva para el grano. Un operario subido en una plataforma iba llenando de grano limpio los sacos, que una vez llenos y atados, los tiraba al suelo para que otro equipo lo recogiese.
En pocos años se sustituye el sistema con la dotación de la máquina de tolvas de almacenamiento con descarga mediante tornillo sin fin.
Hoy el sistema continúa igual pero con tolvas que han ganado mucho en capacidad así como la velocidad de descarga pudiendo apurar una tolva en menos de 2 minutos.
Gestión de los residuos
En las primeras cosechadoras la paja, sin más, se expulsaba por la parte trasera. En la actualidad a la paja se le da otros tratamientos para optimizar su aprovechamiento en alimentación y camas para el ganado. Actualmente todas las cosechadoras llevan sistema de picado y esparcido tanto de la paja larga como del tamo de las cribas. En realidad en esta labor es cuando empieza la cadena de labores si se hace laboreo de conservación o de siembra directa.
A la paja se le ve como una fuente para restituir parcialmente los nutrientes utilizados. Conseguir un buen esparcimiento con picadores y esparcidores es marchamo de calidad de cosechado.
Bibliografía:
Cosechadoras, ¿hay algo de nuevo?: Parte I y Parte II
Cosechadora Maag Mitos



martes, 10 de julio de 2018

¿SABES CUAL ES EL PRECIO MEDIO DE LAS TIERRAS EN ESPAÑA Y EUROPA?

Precios de la tierra en Europa (Terre net - Eurostat)
Código color: rojo más oscuro corresponde precio más alto
PRECIO MEDIO DE LA TIERRA AGRÍCOLA EN ESPAÑA
Cada cual controla los precios de su zona, pero siempre es interesante conocer los precios medios que se dan en a nivel autonómico, España o incluso otros países europeos.
Los datos que figuran en este pequeño reportaje corresponde al informe emitido por el Ministerio de Agricultura en España así como el informe de EuroStat. El informe del Ministerio español se corresponde a la Encuesta de Precios de la Tierra que se hace de forma periódica; ahora se han publicado los precios correspondientes a la encuesta de 2016. Los precios de la tierra se refiere a los precios de tierras agrícolas es decir aquellas tierras cultivables o que son pastizal permanente.
En esta encuesta se recoge que el precio medio de las tierras, durante el 2016 y en comparación al 2015, aumentó un 1,2%, lo que supone 131 €/ha en términos corrientes, hasta una media de 10.582 €/ha
Considerando un factor de corrección por la inflación (deflactor del PIB del 0,7 %) los valores obtenidos, en términos constantes, para el precio medio en España es de 10.418 €/ha. Un precio que es el más elevado desde 2011 (entonces el precio medio de las tierras obtenido por la misma encuesta fue de 10.358 €/ha) Es decir que en el último sexenio considerado el precio ha subido 224 €/ha.
Diferencia entre precios corrientes y constantes: En economía se habla de precios corrientes cuando se define el precio de un bien según su valor nominal en el momento considerado. Precio constante es aquel que tiene en cuenta precios considerados en periodos distintos por los que hay que corregirlos por la inflación o deflación que pueda existir entre periodos.
Resulta interesante “desgranar” la encuesta por cultivos, sistema de riego, Comunidades…
Por cultivos:
Precios al alza: El precio medio se incrementa en 17 de las 25 categorías de cultivos. Estas 17 categorías tienen un peso total del 73,1% sobre el precio medio. Destaca el fuerte ascenso del fresón (pasa de 53.921 €/ha a 121.584 €/ha, ¡alza del 125,5%!) También el olivar de transformación en regadío aumenta aunque lo hace de forma mucho más comedida, un 7,5% hasta 42.413 €/ha (otro tema es el olivar de secano). Cifra similar a la obtenida por los frutales de fruto seco que repuntan el 7% en regadío, hasta 25.572 €/ha, y 4,6% en secano, hasta 8.695 €/ha.
Fuente: Ministerio de Agricultura
En cuanto a las tierras de labor también registran aumento pero con incrementos muy moderados, el 2%, hasta 8.661 €/ha; el peso de esta partida, tierras de labor, es muy considerable.
Las tierras para aprovechamiento como alimentación del ganado también suben. Los pastizales lo hacen en un 0,8% hasta 3.197 €/ha. Y los prados naturales de regadío ascienden hasta los 12.044 €/ha, el 1,9%; mientras los prados naturales de secano apenas se mueven y se siguen cotizando al precio medio de 11.366 €/ha.
Alzas moderadas en frutales cítricos, 1,2%, hasta 38.398 €/ha (naranjo regadío 35.946 €/ha; mandarino regadío 35.508 €/ha; limón regadío 53.780 €/ha)
El viñedo de transformación de secano repunta un 1,6% hasta 14.229 €/ha
Precios a la baja: En cuanto al viñedo de mesa existe un retroceso del 24% en secano; en la encuesta del 2016 retrocede hasta 12.108 €/ha; tampoco se salva el viñedo de mesa en regadío que retrocede un 3,9% hasta 31.635 €/ha.
El olivar de secano cae en su apreciación, un 3,8% hasta 19.619 €/ha.
Secano-regadío:
Los precios medios para tierra de secano está en 7.750 €/ha, mientras que la de regadío se valora a 26.988 €/ha.
De estas “los pesos” más importantes corresponden a las tierras de labor de las cuales las de secano se valoran en 6.916 €/ha y las de regadío 18.067 €/ha
Por Comunidades:
El precio medio aumentó un 1,25 % en la media nacional. Analizando por comunidades autónomas, son 12 en las que el precio asciende, 3 en las que baja y 2 en las que no se modifica. Las 12 comunidades en las cuales el precio asciende representan el 94,5% de la superficie total nacional.
Los aumentos más espectaculares se dieron en Baleares (+4,9%), Galicia (+3,5%) y La Rioja (+3,3%)
En el otro lado de la balance, los descensos, se vieron, de mayor a menor, en País Vasco (-4,7%), Cantabria (-0,8%); Asturias (-0,6%)
La Comunidad con la tierra más cara es Canarias (66.571 €/ha) seguida de la Comunidad Valenciana (20.233 €/ha) Andalucía (19.971 €/ha) y Baleares (19.406 €/ha)
 
Fuente: Ministerio de Agricultura 
¿Y EN EUROPA?
Para los precios en los diferentes países y regiones europeas me he basado en el completo informe que he leído en la revista Terre net. Dicho informe repasa, región por región, la variación de los precios de la tierra cultivable en Francia y también en otros 22 países europeos.
Eurostat: Se trata del servicio estadístico de la UE. En el informe de Eurostat publicado a finales de marzo 2018 no se han incluido países como Bélgica, Alemania, Chipre, Malta, Austria y Portugal por no tener datos de ellos.
La revista Terre-Net si ha incluido a Alemania por haber obtenido los datos directamente del Ministerio de Agricultura alemán.
Tendencia: Los precios se han duplicado o incluso triplicado en tan solo cinco años. Según Eurostat la razón hay que encontrarla tanto entre factores nacionales como la legislación o las comunicaciones, como en otros más “geográficos” y “edáficos” como pueden ser el clima, la calidad del terreno, pendiente, drenaje…
El precio de la tierra, como en todo mercado, se define por la ley de oferta y demanda aunque también se deben tener en cuenta otras políticas como por ejemplo las regulaciones que algunos países ponen a las adquisiciones extranjeras y así intentar proteger su agricultura.
Enormes variaciones en Europa:
Lo que primero salta a la vista al leer el informe Eurostat son las enormes variaciones que existen entre países europeos. El estudio es muy interesante y conveniente, a la vez que espectacular, comprobar variaciones desde el sur europeo, Andalucía, hasta Bulgaria o las tierras negras rumanas.
El país donde más incremento se ha registrado entre 2011 y 2016 ha sido en Chequia; allí los precios se han llegado a triplicar. También Hungría, Lituania, Letonia y Estonia han duplicado sus precios.
Precio medio (punto rojo) de la tierra agrícola 2016 y variación mínima y máxima (x1000) (Fuente Eurostat)
Los países más baratos:
Los países más baratos son Rumania, Estonia, Croacia y Lituania. En estos países se paga menos de 3.000 €/ha. Especialmente llamativo es el caso de Rumanía, país en el que solo se llega a pagar 1.958 €/ha
Muy bajo en Francia: Sorprende, al menos a mi me ha sorprendido, ver los bajos precios franceses sobre todo al compararlos con los italianos o incluso con los españoles. El precio medio en Francia solo llega a 6.060 €/ha, cuando en Polonia son 9.100 €/ha o en Eslovaquia 12.000 €/ha.
Particularmente me ha chocado comprobar como en “países vecinos” hay tanta variación: en Francia el precio ya comentado de 6.060 mientras que en Holanda para adquirir una hectárea hay que pagar ¡63.000 €/ha!, ¡10 veces más!
Los más caros:
Por las nubes están los precios en Holanda con la cifra ya nombrada de 63.000 €. También en Italia y Luxemburgo hay que rascarse bien el bolsillo para comprar terreno.
Por regiones:
Hay una enorme variación de precios según regiones en un mismo país. Así por ejemplo en Italia los precios oscilan entre los 18.022 €/ha hasta los 65.759 €/ha (Lombardia) y los 108.611 €/ha (Liguria). En Holanda desde 16.498 a 77.834 €/ha (con una media de 62972 €/ha) Alemania desde 9.401 a 51.945 €/ha (media de 22.310 €/ha) Francia desde 2.600 a 12.680 €/ha (media de 6.060 €/ha)
Y si lo que buscamos es la región más barata la encontraremos en Bulgaria, región de Yugozapaden donde una hectárea se adquiere por un precio medio de 1.165 €

TIERRAS DE ALQUILER
Al igual que el precio de la tierra cultivable, el precio anual del alquiler de una hectárea de tierra agrícola varía mucho de un Estado miembro a otro, así como de una región a otra dentro del mismo Estado.
En los países bajos es donde más se paga el arrendamiento; allí una hectárea se arrienda por 791 €/año. El promedio regional más alto se da también en Holanda pero concretamente en la región de Flevoland donde se pagan 1.536 €/año de media.
En la otra parte, donde los arrendamientos son más bajos, es en Letonia con 46 €/ha y año. La región menos costosa de arrendar están en Suecia, siendo MellerstaNorrland y Övre Norrland con 28 €/ha y año.
Al igual que ocurre con los precios de la tierra, es más barato alquilar pastizales permanentes que tierras cultivables.
 
Precio medio (punto rojo) de arrendamiento de la tierra en Europa (Fuente EuroStat)
Fuentes consultadas:
  • Eurostat
http://ec.europa.eu/eurostat/web/agriculture/overview



viernes, 29 de junio de 2018

“PORQUE NO ENGRASO LOS EJES ME LLAMAN ABANDONAO” O EL PAPEL DE LAS GRASAS EN LA LUBRICACIÓN DE LA MAQUINARIA AGRÍCOLA

"Porque no engraso los ejes me llaman abandonao"
ACEITES Y GRASAS FRENTE A FRENTE
Si la grasa no destaca por su volumen si que lo hace por su importancia en un buen mantenimiento de la maquinaria agrícola. En realidad el uso de la grasa como lubricante se remonta a muchos siglos antes que el del aceite estando a la par que la invención-utilización de la rueda.
Las primeras grasas estaban fabricadas con aceites minerales o grasas de origen animal y apenas evolucionan hasta la revolución industrial, pero a partir de ahí la formulación de las grasas ha ido evolucionando a la par que las exigencias lubricantes de las máquinas.
Esto fue lo que me pasó hace unos días. Sé que te costará creerlo, pero... Me refiero al privilegio que tuve de escuchar un hecho “insólito”: ¡asistí a una conversación entre una grasa y un aceite!
Ocurrió tal y como lo cuento. Caminaba yo hacia el garaje donde guardo los tractores. Me percaté de que alguien hablaba, por eso me paré a escuchar. La conversación provenía del interior del garaje. Pude observar, un pequeño agujero me lo permitió, y escuchar la conversación que en esos momentos mantenían un bote de grasa y unas latas de aceite. Esto es lo que oí antes de que interrumpieran el diálogo por detectar mi presencia:
La grasa: Mi historia, nuestra historia, es realmente antigua, nada que ver con vosotros, derivados del petróleo, que sois unos advenedizos. Los antiguos egipcios ya nos usaban. Y si, es cierto que tenéis algunas buenas cualidades. No lo voy a cuestionar, pero otras…
La canción se interrumpe con la voz de alguien más que entra en escena; de nuevo miro por el orificio y compruebo que ahora el que habla es el aceite:
El aceite: ¿A qué te refieres? ¿Qué quieres decir?
Grasa: Sencillo. Por ejemplo, sabéis tan bien como yo que ahora, con las interconexiones entre máquinas agrícolas, se sucede frecuente la contaminación de aceites e incluso llegan a ponerse en contacto aceites incompatibles. En nuestro caso es difícil que la mezcla de dos grasas genere esa incompatibilidad.
Aceite: Si de contaminación vamos a hablar entonces reconoce que hay grasas capaces de mantener contaminantes en suspensión muy difíciles de eliminar no como en los aceites que con decantadores y filtros podemos desprendernos de lo que nos contamina.
Y además recuerda que cualquier ausencia de aceite o variación de nivel puede controlarse fácilmente con varillas, mirillas etc. Mientras que a ver como se controla en la distancia el volumen de grasa. Y ¿qué me dices del mantenimiento? No me digas que no es más fácil para el agricultor o mecánico cambiarnos y sustituirnos que no engrasar unos cojinetes que a veces hay que desmontar medio tractor…
Grasa: Pues no te doy la razón. Máquinas engrasadas por mi pueden funcionar durante años sin necesidad de mantenimiento.
Aceite: Es posible lo que dices pero reconoce que nosotros cuando ya estamos envejecidos se nos puede reciclar con seguridad para el medio ambiente. Pero en cuanto a recuperar una grasa o eliminar sus desechos…
Grasa: Muy bien, también ahí te doy parte de razón. Pero ¿qué me dices de mis cualidades? Nosotras tenemos un rendimiento en arranque y parada muy superiores a vosotros.
Se refería la grasa a que cuando se para una máquina, el aceite drena al cárter, a los puntos bajos, pero la grasa permanece en el componente. Cuando se arranca de nuevo el componente con grasa tiene menor riesgo de arranque en seco. Continuó su disertación: Además no podrás negarme que en la lubricación de motores eléctricos yo soy la reina absoluta y extiendo mí reinado en máquinas sensibles de contaminación como máquinas que trabajan con alimentos, forraje, grano…
Aceite: Lo que dices es cierto pero recuerda que los sistemas de lubricación por donde nosotros actuamos, salpicadura, circulación forzada, baño, son capaces de lubricar casi de inmediato. Además nosotros tenemos un volumen más grande y eso significa que nos pueden aditivar más y además somos capaces de eliminar contaminantes en las zonas de fricción.
Grasa: ¡Ya salieron los aditivos! Debéis saber que nosotras podemos contener aditivos tales como el grafito, el molibdeno o el óxido de zinc que nos proporcionan muchas ventajas. Mientras vosotros no podéis incorporarlos porque son aditivos que sedimentan.
Aceite: A ti no te cambian con la frecuencia que se requiere y cuantas veces estás contaminada con arena, agua u otros contaminantes que en vez de ayudar a lubricar lo que haces es ayudar al rodamiento a fallar.
Y ¿qué me dices cuando hay una pequeña fuga de aceite? Como bien sabes esto alerta al usuario de que algo anda mal. Pero “oh grasa tan limpia” a ti no se te ven las fugas y la avería que ocasiona tu ausencia puede ser costosa además de catastrófica.
Además yo al tener mucha más capacidad de fluir puedo hacer funciones de refrigeración eliminando calor en muchos lugares no deseados
Grasa: Hablas de “pequeña fuga de aceite” pero ¿qué ocurre cuando hay una gran pérdida de aceite, por ejemplo por rotura de un cárter o de un manguito? La que organizas es bien gorda. Difícil que nosotras como grasa provoquemos tal catástrofe.
Hasta aquí llegó la conversación; creo que me oyeron o me vieron.
¿Con aceite o con grasa?: Pues como decía aquel, ¡depende! Si se trata de una transmisión con engranajes sometidos a fuertes cargas y grandes velocidades lo más recomendable es optar por el aceite. Pero para cajas con velocidades pequeñas la grasa es una magnífica elección y, por ejemplo, en el mundo de la lubricación de motores eléctricos la grasa con poliurea es la reina absoluta.

LAS GRASAS ¿QUÉ SON Y DE QUÉ SE COMPONEN?
Composición de una grasa: Las grasas lubricantes se componen de tres componentes principales: un aceite base (80-90 %), de espesante (10-15 %), y aditivos (5-10 %)
Aceite base: puede ser sintético o también mineral. Los aceites utilizados en la formulación de la grasa poseen diferentes grados de viscosidad, encontrando grados (ISO 3448) de 100, 150, 200, 450, 700… Esta enorme variedad de viscosidad también afecta a una de las cualidades que más se destacan en las grasas y que es el denominado punto de gota (temperatura a la cual la grasa empieza a gotear) y que va de 120 ºC a 250 ºC o más
Espesantes: los más conocidos son de litio y calcio pero hay muchos más como los espesantes orgánicos, complejo de aluminio, complejo de calcio, calcio anhidro, arcilla, poliurea, sulfonato cálcico, sodio
Aditivos: Los aditivos se añaden para mejorar algunas cualidades como la estabilidad al cizallamiento, o la resistencia al agua, o la consistencia o la adherencia; también influyen en la “movilidad” o capacidad de bombeo de la grasa. Los más habituales son el bisulfuro de molibdeno; grafito; óxido de zinc; polímeros; aditivos de extrema presión (EP)…
Ojo a los aditivos: Los aditivos EP no son la panacea pues pueden ser muy agresivos químicamente y provocar corrosión química en las superficies de engranajes y cojinetes

ELIGIENDO UNA GRASA
La diversidad de máquinas es tal que los parámetros operativos como temperatura, velocidad, carga… varían considerablemente de unas a otras. No conviene “tener una grasa para todo”; en el mercado se ofrecen formulaciones de grasas para cualquier necesidad.
Grasa multiusos: “Multiuso” es un término bastante popular para las grasas en el mercado y no siempre bien aplicado. Se denomina multiuso a las grasas que combinan las propiedades de dos o más grasas especializadas por lo que pueden utilizarse en varias aplicaciones.
¿Litio o calcio?:
Aunque las más comunes en las estanterías de la ferretería o tienda de repuestos las más comunes son las de litio y calcio (copan más del 85 % del mercado) es cierto que también encontraremos de sodio, poliurea, etc.
Litio: Se caracterizan por tener una buena estabilidad, buena resistencia al agua y también a las altas temperaturas.
Cuando se requiere una resistencia mayor a la alta presión o a la corrosión entonces se le aditiva normalmente con antimonio-zinc a las que se suele denominar grasas de complejo de litio.
Calcio: El uso de grasas de calcio o sulfonato de calcio está ganando popularidad día a día. La razón hay que buscarla en que en determinadas aplicaciones superan a las grasas de litio, por ejemplo en aquellos usos que requieren mayor resistencia al cizallamiento, también a la corrosión. El calcio y el sulfonato tienen unas propiedades antidesgaste excelentes. Además el sulfonato es un inhibidor natural de la herrumbre con lo que la resistencia al agua es superior. Por ello las grasas con esta base tradicionalmente se han aconsejado para partes del chasis.
En cualquier caso las grasas de litio y complejo de litio son compatibles con las de sulfonato de calcio.
Poliurea y sodio: Es un espesante de aquellas grasas diseñadas para lubricar cojinetes. También las grasas con base de sodio están muy indicadas para altas temperaturas y es por lo que también se recomiendan para los cojinetes de ruedas.
La mejor grasa:
No existe tal concepto. Existe la “mejor grasa” para tal o cual aplicación.
¿Qué le debo pedir a una grasa?: Debe ser capaz de ofrecer buena lubricación y en determinadas aplicaciones será imprescindible tener características de extrema presión (EP); protección a la corrosión y a la oxidación; buena resistencia al lavado; buena adherencia y fácil untuosidad; Desde el punto de vista medio ambiental debe tener buena biodegradabilidad, que no cuente con aditivos de metales pesados.

Designación de las grasas
NLGI: Al igual que con los aceites, existe varias designaciones para las grasas. La designación más habitual es la del National Lubricating Grease Institute (NLGI) El grado NLGI lo da en gran medida el espesante que interviene en la formulación.
En el envase se buscarán las siglas NLGI seguido de un número. El número proporciona la consistencia en una escala que va desde el 0/00 al 6.
El 0/00 se corresponde con una grasa muy fluida. El 6 es la correspondencia con una grasa muy sólida. Lo normal será encontrar números 2 o 3 aunque en componentes con engrase de por vida como pueden ser rodamientos herméticos o engranajes de difícil acceso es habitual encontrar grados 0/00.
DIN e ISO: Otras normas habituales que se encontrarán en las etiquetas son las correspondientes a las normas DIN (51502 y 51818) e ISO (6743/9 y 3448)
Recuérdese como en líneas anteriores dije que una grasa estaba compuesta, 80-90 %, por un aceite base. La viscosidad del aceite (ISO 3448) no tiene por que estar relacionada con el grado NLGI y, es más, se pueden encontrar grasas con el mismo NLGI pero con las viscosidades de los aceites muy diferentes; de igual manera se pueden encontrar dos grasas con la misma viscosidad del aceite base y diferentes grados NLGI.

¿Y EL COLOR, TIENE ALGO QUE VER?
Los colores de las grasas comerciales son muy variados, desde el blanco hasta el negro e incluso translúcido, pero ¿en realidad son indicativos de calidad?
La respuesta a la pregunta anterior es no. Sin embargo los fabricantes tienden a usar unos colorantes para facilitar la identificación de la grasa con el uso. También hay razones de marketing por pensar que uno u otro color son más atractivos. Pero lo cierto que como resultado de la interconexión entre fabricantes, usuarios o clientes y el mercado global, se tiende a marcar con determinado color una u otra gasa para ayudar a distinguirlas.
De colores: El negro indica la existencia de algún aditivo como el grafito; el amarillo o marrón claro es que es una grasa de litio o calcio; el blanco para grasas grado alimentario; el azul para grasas con poliurea…
El color resulta de añadir blanqueadores en forma de polvo como el óxido de zinc o el dióxido de titanio. Y a pesar de que el color no aporte calidad o alguna propiedad si que un cambio de color puede indicar que se está afectando alguna propiedad, por ejemplo una grasa puede oscurecerse por estar almacenada en sitios de temperatura elevada, o bien la luz también puede afectar al color desvaneciéndolo, o una contaminación con agua que puede hacer que el color cambie.
Grasas blancas: Son grasas atóxicas catalogadas como aptas por la prestigiosa y poderosa FDA norteamericana (agencia del medicamento y la alimentación) para contactos accidentales de alimentos.

LUBRICACIÓN DE RODAMIENTOS CON GRASAS
Los rodamientos son algunos de los componentes mecánicos más frecuentemente utilizados que requieren una grasa como lubricante.
En el caso de rodamientos pequeños y con baja velocidad de uso pueden mantenerse sellados ya que requieren poco mantenimiento y la lubricación se hace “de por vida”. Pero en la mayoría de los casos se recomienda un mantenimiento donde la relubricación es parte principal.
Un rodamiento puede estar sometido a enormes presiones causadas por el esfuerzo pero también por la baja superficie de contacto (hablar de 30.000 kg/cm2 es una cifra normal para algunos rodamientos) Lo normal es encontrar elementos rodantes, bolas, cilindros, conos, que se desplazan sobre una pista de cojinetes. Lo único que impide el contacto metal-metal es una película muy delgada (1 micra o incluso menos) de lubricante.
Si en estas condiciones el lubricante se ve desplazado, o contaminado (suciedad o agua), el calor que se genera es tal que en breve el mecanismo gripará. Otra razón puede ser elegir un lubricante inadecuado bien porque la viscosidad, o los aditivos no sean los adecuados para las exigencias de servicio.
Ojo al agua: El agua no es un buen lubricante; si por descuido o accidente ingresa humedad en un rodamiento desplazando o contaminando a la grasa se producirá oxidación, o hidrólisis que degrada al lubricante.